Borrador de lamentos que calca mis días con sobresaliente, idénticos a los pasados.
Dormir no deja en "standby" a mis recuerdos, mis sueños tampoco me dejan descansar.
Golpean en mi inconsciente demasiados reproches ante los deseos anhelados.
Quieren salir a la luz, hacerse realidad, con tanta fuerza que a veces cuesta despertar.
Últimos amores, de verano, un tanto fríos y es bastante raro cuando la calor aflora.
Los sentidos enmudecen, no aparecen y mueren en las puertas de las acciones pendientes.
Cuando la frialdad aparece se cierran previniendo otro ataque, no se entiende y empeora.
Se olvida lo aprendido al no enfrentarlo, tan maligno el dejarlo como seres elocuentes.
La historia se repite en mis adentros, tu figura vuelve a resucitar entre mis olvidos.
Prometi no volver a escribir pensando en ti, prometí no volver a malgastarme en ti.
Promesa incumplida como todos los años, no hay explicación para nosotros dos.
Necesito volver a ver tu sonrisa, la que también me daña cuando no es para mí.
Siempre he querido escribir bonitas letras, un canto al amor, pero serian embusteras.
Pues no tienen ninguna destinataria que las corresponda, solo la soledad las leería.
La que no me abandona, no me juzga ni me reprocha mis acciones pasajeras.
Equivocado estaré al no mostrarlas a la que me refiero, las regalo a la melancolía.
No todo tiene que rimar, puesto que así se va ocultando la realidad, aunque lo prefiero.
Prefiero seguir haciéndome daño que hacértelo a ti, prefiero verte feliz, como una extraña.
En mi infierno estoy acostumbrado a vivir, con la autocondena de no existir en tu cielo.
Sobrevivo en la maleza intentando no marchitar tu alma, la que no me acompaña...














